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Stock de placas

La placa no es una cantidad. Es una piedra, con nombre.

En Marmos cada placa es una fila propia, con su medida, su foto y su historia. El retal no es un saldo: es una placa nueva que apunta a la madre de la que salió. Eso es lo que permite que el plan de corte elija entre las piedras de tu patio y no entre placas genéricas de catálogo.

Una fila por piedra

No existe campo de cantidad. Diez placas del mismo granito son diez registros, porque no son iguales: cada una tiene su medida real y su dibujo de veta.

El retal es una placa con origen

Al confirmar un plan de corte, la sobra pasa a ser una placa nueva que apunta a la madre. Se puede usar, medir y elegir como cualquier otra, y sabes de dónde viene.

La foto con las cuatro esquinas

La placa entra con su foto y marcas sus cuatro esquinas sobre la imagen. De ahí sale el rectángulo real, con la piedra que mirarás antes de decidir dónde cortar.

El desperdicio no es stock

Lo que queda dentro del rectángulo de la pieza y fuera de su contorno es desperdicio, no sobra aprovechable. Devolverlo al patio prometería piedra que nadie puede desprender, y es el error que hace que el taller deje de confiar en el stock.

Tú fijas el mínimo del retal

Por debajo de la medida que elija tu marmolería, la sobra es desperdicio. Sin ese mínimo el patio se llena de tiras de 40 mm que nadie busca y que ensucian toda consulta futura.

La baja queda registrada

Confirmar el plan consume la placa, crea la sobra y registra los dos lados. No es un número que alguien bajó a mano.

El stock habla con el resto del taller.

El plan usa lo que existe

El corte se planifica sobre tus placas y tus retales, con sus medidas reales.

Retales localizables

La sobra vuelve al patio como piedra buscable, no como una nota en un cuaderno.

El aviso, nunca el bloqueo

Si falta placa, el sistema avisa. Solo se rechaza la imposibilidad física: un optimizador que bloquea la venta es uno que el mostrador aprende a esquivar.

Comprar con la cuenta hecha

Ves cuánta piedra se convirtió en pieza y cuánta en pérdida, y compras la siguiente placa sabiéndolo.

Preguntas sobre el stock

¿Por qué no puedo dar de alta "10 placas de Blanco Siena"?
Porque no son diez unidades de un mismo artículo. Cada placa tiene su medida real, su dibujo de veta y, tras el primer corte, una forma propia. Un saldo de diez esconde justo la información que decide dónde se corta la pieza.
¿Cómo entra el retal en el stock?
Solo, al confirmar el plan de corte: la placa cortada se consume y la sobra nace como placa nueva, con su medida exacta y un puntero a la madre. No hay paso manual de volver a dar de alta la sobra.
¿Tengo que fotografiar todas las placas?
No es obligatorio, pero es lo que hace que el stock sirva para elegir piedra. Con la foto y las cuatro esquinas marcadas, quien corta mira la veta antes de decidir la posición de la pieza.
¿El sistema me impide vender si falta placa?
No. Avisa. El único rechazo es la imposibilidad física: una pieza que no cabe en ninguna placa. Bloquear la venta por stock es el tipo de traba que el mostrador aprende a esquivar, y entonces el stock entero deja de ser fiable.
¿Puedo usar el stock sin hacer plan de corte?
Sí. El plan de corte es opcional: el pedido va a producción con o sin él, y descontar la placa es una elección, no una obligación.

El stock de piedra es geometría, no recuento.

En Marmos la placa, el retal, el plan de corte y el dibujo hablan el mismo idioma: milímetros.